LIMPIEZA Y RELIGIÓN
La casa está llena de relicarios, fetiches, tótems,
muñecas para la fertilidad y productos de limpieza.
Vinagre, blanqueador de juntas, salfumán, que es agua fuerte, y amoniaco.
Voy a limpiar.
Hay que limpiar.
Tengo que limpiar.
Necesito limpiar.
Fregaremos con agua sucia,
sin mocho,
pasando el trapo, de rodillas sobre un almohadón,
deslizándonos por el suelo.
Y después, seguiremos inclinadas, para rezar a la virgen negra del Pilar, que apoya sobre la montaña de pangas y percas,
con su aureola de algodón rosa de azúcar.
Invocaremos a la virgen de los Desamparados,
subida en un bidón que chorrea petróleo.
Prenderemos las velas de los altares.
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