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| Fotografía: Jordi NN |
EN LA REPRESENTACIÓN
Diálogo entre madre e hija…
¿O son realmente dos partes de una misma mujer?
No sé. No importa. Lo que sea, se desdobla en dos, en cuatro mejor:
dos lectoras, que son sus voces.
y dos bailarinas, que son su movimiento.
Todas, o ella sola, viviendo en una casa de arquitectura precaria, construida a base de ruidos y situada en un barrio congelado, que la música y los sueños evocan.
EN EL VIDEO
Pieza de diálogo entre 2 sombras chinas y 2 lectoras.
Sólo expresan con el movimiento y la voz, no hay gesto.
Se mueven siempre detrás de una tela...¿Siempre?
Ellas mismas ponen en funcionamiento el espacio simbólico de la casa, de dimensiones mínimas, pero suficientes para permitirles los movimientos cotidianos, que rozan la danza.
Se mueven siempre detrás de una tela...¿Siempre?
Ellas mismas ponen en funcionamiento el espacio simbólico de la casa, de dimensiones mínimas, pero suficientes para permitirles los movimientos cotidianos, que rozan la danza.
